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domingo, 22 de marzo de 2026

El mundo y vos: Un punto de encuentro a través de las palabras

Seguro te pasó: vas caminando al club o a inglés, ves algo —una luz rara, una flor que sobrevive al asfalto, una sombra— y sacás una foto casi sin pensar. O de la nada te cae una frase en la cabeza, una pregunta que no sabés de dónde salió, y te la auto-mandás por WhatsApp para que no se pierda. 

Ese "no sé qué" es el inicio de todo.

A veces publicás esa foto con un epígrafe tímido, diciendo lo que creés que los demás esperan leer. Pero en el fondo, esa imagen guarda un secreto, una inquietud que es solo tuya y, al mismo tiempo, de todos.

Tu mundo interior y el "afuera" están conectados por esos pequeños cables invisibles. Esa flor, ese mensaje guardado, esa duda: ahí hay una historia esperando ser contada.

Mi taller no se trata de clases teóricas. La idea es:

  • Cazar momentos: Aprender a mirar lo que otros pasan por alto.
  • Transformar el "random": Convertir ese mensaje de WhatsApp o esa foto al azar en un texto, un poema o un relato con fuerza.

  • Encontrar tu voz: Animarte a decir lo que realmente pensás, más allá de los likes.

Vení a crear con nosotros!!!

Si tenés curiosidad y un celular a mano, ya tenés todo lo que necesitás.

  • 📍 Dónde: Online desde cualquier lugar del mundo.

  • 📅 Cuándo: Jueves 18 hs (ARG)

  • 🚀 Inscripción: 1158592921 o al IG letras_sanfernando

No dejes que esa idea se pierda en el chat. Vení a darle forma.



 

domingo, 21 de junio de 2020

Que sea magia



Para quienes amamos los libros, entrar en una librería produce un éxtasis particular.  En mi caso, me transformo en ese individuo consumista que nunca deseé ser. Pero verlos me abre inevitablemente el apetito. Una quiere entrar y comenzar a devorar tapas y contratapas y hojear como queriendo encontrar un mensaje del tipo: “Es este, soy yo, lleváme”.

Durante este período de aislamiento, revolver estanterías se transformó en búsquedas online, consultas de catálogos web, y no siempre saber qué había detrás de esas tapas y de esos autores. Cada editorial y cada librería quiere ante todo vender y todo libro es presentado como una joya imperdible.  Hoy es momento para compartir con Lila y sus flamantes 18 meses,  y ese regodeo de sentarse con ella y contar cuentos, y nombrar palabras, y conocer historias.

No sé bien cómo, pero llegué a Hervé Tullet. Y aunque abundaban las reseñas sobre sus libros, no quise indagar mucho más porque lamentablemente comienzan a aparecer esos blogs donde el libro es presentado como algo “útil para” y se adjuntan las referencias acerca de la edad aconsejable para leerlo. Sostengo que hay una franja bastante amplia desde el primer año hasta los seis o siete, donde el mismo libro puede dar muchas y muy diferentes satisfacciones. Por eso, ignoro las indicaciones “a partir de tal edad”. Como decía, se lo presentaba a Tullet como un artista que hacía libros “muy estimulantes” e “interactivos” para los más chicos. No fue justamente por estas virtudes por lo que terminé adquiriendo uno de sus ejemplares. Hubo algo llamativo en los títulos y sobre todo en las tapas que conquista, y no hay mucho más que explicar sobre eso. En la literatura infantil es muy fácil caer bajo el encanto de ilustraciones y títulos cómicos o misteriosos. Supongo que esto tiene relación con el destinatario, que algo sea lo suficientemente dulce y colorido para que incite a los más peques a arrimarse.

Lo colorido en el escritor/ilustrador francés está. Pero también hay otra cosa. Cuando compré ¡Magia! no sabía qué había en él. Bueno, podía suponer que dentro del libro habría magia o algo parecido.  Al abrirlo por primera vez experimenté una especie de desilusión, mientras  tanto, Lila manoseaba con afán cada página. Todo se tornaba predecible o había algo mal traducido. Más tarde abandoné mi visión de adulto, pero aún  algo que me hacía ruido. Sin duda, un extrañamiento. ¿Había historia? ¿Había puro procedimiento? ¿Era un libro que sólo invitaba a la acción? ¿Cómo se convirtió el desencanto en admiración?

He observado en estos años de lectura, exploración y estudio de literatura infantil que los libros ilustrados oscilan entre dos estilos en apariencia opuestos. El primero de ellos se acerca a dibujos naif: trazos que parecen hechos a crayón, sin respetar límites a la hora de darle color a las figuras, prescinde de detalles y elementos escenográficos. Los dibujos se presentan desprolijos y consiguen un efecto de espontaneidad (Isol, Garrido, Brocha, por poner algunos ejemplos). El segundo de estos estilos, se inclina hacia el CGI (Computer-generated imagery) o dibujo 3D, donde sí prolifera el detalle y reinan los matices de colores, las luces y las sombras (Morón, Aguerrebehere, entre otros). Claro que entre estos dos, hay un gran espacio intermedio en el cual encontramos mixturas. Lo que tienen en común estas historias ilustradas es que los personajes son humanos o animales, y claro, el ilustrador o ilustradora nos reproducen figuras antropomorfas o animales. Contrario a esto, el  Turlututú de Tullet es ese algo con un gran ojo y corona.

El contenido de los relatos infantiles ha sido profundamente estudiado en el ámbito de la educación de los más pequeños. Por desgracia, aún se mantiene ese afán de relacionar exclusivamente la lectura con la enseñanza-aprendizaje (catalogar por edad, catalogar por tema, libros con pictogramas o con letra en imprenta mayúscula). Incluso yo misma a veces lo pienso y lo reproduzco. Pero cuando aparecen historias irreverentes como El globo de Isol o propuestas como las de Tullet con Magia, vuelvo a creer en el gran sentido que posee la literatura en general, en la Literatura como un espacio de pura creación. Locuras como las Tullet serían desaconsejadas por la educación Montessori  -tan de moda por estos días-, donde la fantasía y las abstracciones están ausentes para dar lugar al realismo y a lo concreto, ya que según María Montessori, el niño no distingue entre lo real y lo imaginario hasta después de los seis años de edad. Y es entonces a partir de los seis años que podría utilizar la fantasía. Una vez más, el sentido utilitario de la literatura.

Yo no sé bien para qué podrá servirle a Lila conocer a Turlututú, un ser que va mutando y que enloquece de colores. Lo cierto es que tanto a ella como a mí nos encanta hojearlo. En mi caso, por esa falta de forma concreta, porque no es algo fijo y estanco, porque no hay relato y hay momentos. Seguro que Lila disfruta también este "yo" tratando de desentrañar la propuesta de Tullet, en plenísimo extrañamiento. Ese placer que llega de no sé dónde ni para qué,  ¿por arte de magia quizás?

martes, 2 de junio de 2020

Al abrigo de la lectura


Un día como hoy quiero escribir sin metáforas de plantas o alimentos. Acercar simplemente un consejo práctico.

Existe un fenómeno observable en lo cotidiano, y esta cuarentena de días que no pasan, se llena de momentos muy parecidos a otros momentos. Quiero decir, situaciones que se repiten, en días que parecen hacerse más largos.
Según el nivel de optimismo o voluntad con el cual cada uno haya asumido esta pausa, podemos hablar de un "aprovechar". ¿Qué propician estos largos momentos con otros? ¿Qué puede resultar positivo de situaciones repetitivas?

Si estás cerca o a cargo de niñxs pequeñxs, no hay por dónde perderse. Buen momento para "la gran ocasión", diría Graciela Montes. 
Buen momento para crear el quieto y silencioso hábito de lectura. Sí. 

Con los más pequeños (un año en adelante) sería una lectura  "algo" quieta y en voz alta, claro. 

📔No es necesario tener muchos libros. Los más pequeños van descubriendo detalles poco a poco. Y al principio es tenerte cerca a vos, escuchar qué sale de esas hojas, luego poner cuidado a las ilustraciones o experimentar con las páginas (sí, pueden morderlas o romperlas).

⏰No es necesario sentarte una hora reloj. Apenas un rato en un lugar cómodo y sin distracciones (lejos tv, celulares y notebooks). 

👩‍👧Y lo más importante y que nunca falla: compartir un marco de atención conjunta. Estar ahí, sin ser grandes actores ni lectores, sin tener la mejor colección de relatos infantiles. Sólo ESTAR AHÍ.

✔️Este breve ejercicio les brinda increíbles oportunidades para el desarrollo del lenguaje, en su relaciĺn con vos y con los libros. Y también una idea de juego que muchas veces implica estar sentado, o acostado, solo y silencioso. Algo que como madre o padre en algún instante deseamos, y los libros tienen ese poder de imantación. Pero no es algo natural hay que buscarlo.

❄️Quedan meses de cuidarnos quedándonos en casa, y luego viene el invierno... De 1 año hasta 99, ¡hacé la prueba y después me contás!





lunes, 20 de enero de 2020

The Wife ¿una película fuera de tiempo?

Decidí mirar una peli que de alguna manera se vinculara con la literatura. 
Encontré The Wife (Björn Runge,2017) y su sinopsis era la siguiente: Joan Castleman (Glenn Close) es una buena esposa, de belleza madura y natural, la mujer perfecta. Pero lo cierto es que lleva cuarenta años sacrificando sus sueños y ambiciones para mantener viva la llama de su matrimonio con su marido, Joe Castleman (Jonathan Pryce). Pero Joan ha llegado a su límite. En vísperas de la entrega del Premio Nobel de Literatura a Joe, Joan decide desvelar su secreto mejor guardado.

Quizás porque la idea original (la novela La esposa de Meg Wolitzer) es del año 2004, quizás porque la ficción no quiere soltar a las mártires de la vida doméstica, o quizás porque no supieron cómo darle una vuelta rebelde y novedosa a la historia de la ¿pobre? Joan Castleman, es que no quedé conforme con la película. El marido, un fracasado que engaña a su esposa y que publica libros que ella escribe. La esposa, una mujer rígida, triste, diligente, acartonada que guarda silencio para la felicidad de la familia, principalmente del esposo. Y lo hará hasta último momento, porque el falso escritor estará frente a la amenaza más terrible: la mujer no soporta más ver cómo triunfa con sus obras y pedirá el divorcio. Pero eso quedará sólo en palabras porque hasta el final, el amor vencerá. Porque el amor lo puede todo. O al menos ese es el mensaje que me supo entregar el largometraje. Hay una pareja, hay algo que los une, ser cómplices de esa mentira, él también sufría mientras ella escondía su talento, ella sacrificó años de su vida, y daría más por ocultar la verdad que tanto le molesta.

El relato de un amor romántico, sacrificado. La heroína trágica sufre, es traicionada, pero es una buena esposa, lo importante es ser una buena esposa. En fin, parecía un intento por reivindicar el trabajo  y talento de la mujer en el mundo de la literatura, pero Joan Castleman (sí, con el apellido del marido) termina siendo una Mary Godwin o Collette del siglo XXI y no termina de desatarse de la figura de mujer abnegada. De hecho, los dos mejores momentos de la película (donde la actriz que encarna a Joan se luce) son justo los instantes donde está por estallar y al fin estalla, escupiéndole toda la verdad a su insulsa pareja. Y este último además, exhibe (y también lo rescato) el poder que tiene el oficio de la escritura como canalizador de tantos miedos, frustraciones, deseos, etc. Si pienso en el protagonismo de este elemento (literatura) es el gran motivo de supervivencia de Joan, quien a los 64 años, y como ella afirma con ironía , su ocupación es "fabricar reyes".

domingo, 4 de enero de 2015

La experiencia particular

Es cierto que siempre han existido estudiantes con menos afinidad para ciertas asignaturas, que encontramos niños que por su personalidad nunca han podido encajar al molde único que propone la escuela tradicional, que algunos jóvenes han sido sorprendidos por cambios bruscos o contingencias que los han llevado a un "mal año escolar". Pero no todo el problema académico reside en los chicos. La escuela hace años viene sufriendo todo tipo de modificaciones que  responden a los cambios en el Sistema Económico, el Sistema Político, los avances tecnológicos y fenómenos culturales que conviven con nosotros. Y el mundo adulto, en el afán de una mejor calidad de vida, y también en pos de adaptarse a estas alternaciones, trabaja mucho más y participa cada vez menos en el recorrido escolar de los chicos. A la vez, los docentes también bregan con este período, los encuentros generacionales, las pobres capacitaciones, el desprestigio de su rol, etc.
Es así como, cada año son más los jóvenes, que en la ecuación planteada a partir de estos factores, tiene que recurrir a las clases particulares. 
En mis clases, tomo en cuenta todo lo anterior para lograr un resultado óptimo a corto plazo (que el estudiante se organice, pueda rendir la materia y aprobarla) y a largo plazo, conseguir que todo aquello que aprendimos juntos en los períodos estresantes de diciembre o febrero no vuelva a repetirse, acudiendo a mí, en los momentos cruciales del año: antes de un examen integrador, ante un trimestre dificultoso, frente a exámenes trimestrales, cuatrimestrales o trabajos prácticos con notas de peso, o ante dudas que no ha podido evacuar dentro del aula con la docente de su curso.
En estos siete años de clases particulares he enseñado mucho pero también aprendido mucho. En principio a poder comunicarme con los padres, darle una visión clara y sincera de la situación de los chicos, explicándole con detalle mi postura y metodología y comprometiéndome junto con los chicos a superar la instancia evaluadora. He aprendido a poder comunicarme y entender a cada uno de los chicos y su dificultad particular. También he vivido la experiencia de trabajar en un Centro de Profesores y sé muy bien que allí no hace falta tener cancha, ni compromiso, ni demasiada instrucción ni comunicación. Muchos jóvenes dan clases "de todo" sin tener estudios comprobados. En mi caso, mi profesión son las Letras, mi casa de estudios Púan 480, mi orientación la Psicolingüística, mi lugar de trabajo una escuela privada en Zona Norte, mis materias son aquellas para las que me he preparado, no ofrezco un pack de materias, me dedico a las Prácticas del Lenguaje, que muchas veces incluye -en el aspecto de comprensión y producción- a otras asignaturas de humanidades (historia, ciudadanía) pero exclusivamente a las Prácticas del Lenguaje.
La realidad es que la gran mayoría de los estudiantes que concurren a mi domicilio, llegan a mí por recomendación y no hay mayor alegría que escuchar comentarios positivos de los padres, los mensajes de texto: "Nicolás aprobó, Gracias".
Esta es mi manera de ser y de trabajar.
Si acaso tu hija o hijo, necesita apoyo en mi materia, no dudes en consultar. Trabajo todo el año, en mi domicilio con una amplia disponibilidad de días y horarios.


Ivana ( 15 - 5 - 859 - 2921 )
En el aula, durante los festejos pre- Bariloche de mis alumnos de 6'